lunes, enero 11, 2010

EL ARTE DE LA FUGA

Hace poco miraba el documental sobre Captain Beefheart que la compañera Cris me había pasado y me sorprendió sentir cierta familiaridad con el dibujo que improvisa Don Van Vliet para el realizador de estas imágenes de archivo. No sólo me pareció haber visto esta relación de formas con anterioridad, es que de alguna manera respondían a un patrón de composición plástica que aquí se revelaba en su más básica peripecia.



Lo primero que pensé es que me recordaba a un Kandinsky. En efecto, encontramos aquí las mismas diagonales, de izquierda a derecha o viceversa, que marcan dos mitades diferenciadas en lo que podríamos denominar un deseo de orden en contraposición a un momento de mano libre, o de otras diversiones: círculos/líneas; sinuosidad/aristas; cuadrícula/paralelismo; ruido/vacío; contorno claro/ contorno difuso, etc.








Aquí la divergencia entre izquierda y derecha es absoluta:



En todas vemos la necesidad de crear formas con entidad propia en el cuadrante inferior derecho y/o el cuadrante superior izquierdo debido al espacio creado por las líneas diagonales,
mientras aquellas formas que coronan las líneas diagonales cobran todo el protagonismo en un primer vistazo, ya que actúan como líneas de fuga que dirigen nuestra mirada.

Robert Delaunay nos plantea aquí un equilibrio más complejo, ya que invita a la mirada a seguir dos líneas que se disparan a ambos lados debido a esa "F" torcida blanca del centro.




Veamos ahora un par de fotos del maestro Cartier-Bresson:



Tanto el rostro del hombre en primer plano de la primera fotografía como el paraguas de la segunda son como el círculo del tercer cuadro de Kandinsky, un elemento de orden (compacto, simétrico) que, a pesar de estar en primer plano y ocupar un "centro" de atención considerable (sobre todo si cerramos un ojo) es anulado por la línea de fuga y el ruido que la corona. En términos de lectura, no obstante, ese ruido puede devolvernos al elemento de orden (o el margen opuesto a la dirección de la fuga) y exigir una mirada más profunda en sus formas: La cruz, lo que la pareja esconde detrás del paraguas o ese ojo cristalizado y lleno de matices del cuadro de Kandinsky. Si en la primera foto hubiera otra cruz en lugar de un hombre en la línea de fuga, nos fijaríamos en el perfil del hombre de la izquierda, pero hay otro hombre, así que nos fijamos en la cruz. En el primer cuadro de Kandinsky, después de haberse sometido a la fuga y haber apreciado el margen derecho, es difícil no dirigir la mirada a la izquierda y descubrir esa especie de arco iris. En el cuadro de Van Vliet ocurre lo mismo con esos dos círculos vacíos que ocupan el mismo segmento que el arco iris de Kandinsky. Es el elemento "ajedrez" del cuadrante inferior izquierdo de su segundo cuadro, hermano del primero que hemos mirado en el cuadrante superior derecho, que corona la línea de fuga.

No es otra cosa que la ley de la proporción áurea en sus más diversas y experimentales variaciones (aquí hablo de ello a propósito de otros cuadros):




Aquí Delaunay nos propone una relación de equilibrios interesantísima.


Vemos una lucha de fuerzas entre las dos mitades del cuadro donde cada una quiere tumbar a la otra, pero se mantienen en un extraño equilibrio gracias al nivel de apoyo azul en la parte derecha en contraposición a los dos semicírculos rojos de la mitad izquierda y en relación, a su vez, al equilibrio de blancos y así hasta hartarnos de darle vueltas, pero hay dos aspectos a tener en cuenta: el azul del fondo inferior está DELANTE del amarillo del fondo superior porque el azul toca tierra, y además, una vez ponderadas las formas y los colores, descubrimos que hay tres semicírculos negros en forma de tornillo en el centro del cuadro que nuestra mirada ha obviado como fondo real, como vacío.

Y dicho esto, me voy a dormir que es tarde.
Los magníficos "Itinerary" de Steve Lacy y "Awakening" de Ahmad Jamal, además de un fiel Torres 5 me han acompañado en la redacción de este disparate.
Con todo el amor del mundo,
Lucas