miércoles, enero 30, 2008


A partir de una conversación con Gerard, Toni y Kike (que bueno estaba el pulpo, cajun-ros).
Llega uno a una edad que la conversación sobre izquierdas y derechas le recuerda la del Cola Cao versus Neskuik. En la Europa de las nociones (o Nocillas) hablar de las izquierdas es comentar la prioridad de una serie de medidas políticas sobre otras. Gobierno de Zapatero: ¿qué nivel de calidad política simboliza lo de los matrimonios gays al lado de la gestión de Solbes? 2+2=5, por el culo te la ahínco. Pero todavía se hacen llamar socialistas. Voy a montar un concierto de Billy Bragg en galaico-portugués a ver si se enteran: “¿Tenho que te pintar um desenho”?
El liberalismo no tiene enemigo. Las izquierdas están totalmente vendidas. Ante eso, es absolutamente necesario replantearse el panorama político a la luz de nuevas estructuras que lo expliquen de una manera más realista.
No hay izquierdas y derechas, hay políticas económicas.
Valoremos los valores: todo depende del grado de solidez de lo público.
Un valor de lo público explica hasta qué punto hay una cultura de lo colectivo en la economía de una sociedad. Educación, Sanidad, Servicios, ¿acaso no son unos servicios mínimos que a los que toda sociedad tiene derecho? Por supuesto. Entonces, un valor podría ser “¿A qué nivel el Estado es tutor de los mínimos de esa gestión?” Una respuesta podría ser: ¿Para qué sirve el Estado si no garantiza estos servicios públicos, y por lo tanto, gratuitos? Sí, una respuesta en forma de pregunta, típico nuestro, típico de la izquierda real, que entonces no es izquierda, porque en la sociedad que quiere construir no habría medidas contrarias al ideario que propone la izquierda real. Hay izquierda mientras haya democracia, es decir, mientras haya derecha, sabotaje de Lo Público, privatización, poder de las empresas, en definitiva, mientras existan políticas que permitan una rápida y segura acumulación de capital en pocas manos. Es decir, el régimen en el que vivimos.
Hay otro valor que podríamos denominar como “el grado de representabilidad y poder de decisión del pueblo en los sistemas de producción”. Un valor mucho más bien definido que el que propondría el socialdemócrata de turno y que llamaría “grado de libertades individuales”, un valor-comodín que sólo sirve para criticar a regímenes estatales blindados y militarizados y para la autoafirmación de los sistemas occidentales. Un valor que suma aquí y resta allá. Muy bonito. Ya lo sabemos todos que en Corea del Norte no puedes decir ni pío, pero, ¿cuál es el verdadero “grado de libertades individuales” en nuestro sistema? ¿Cuál es el grado de libertad de un juez cuando juzga? (a la vista está el proceso a los presos del 4-F, con una jueza que se niega a aceptar que está procesando a tres cabezas de turco) ¿el grado de libertad de un policía? (¿Habrá juicio contra los policías que torturaron a los presos del 4-F?) Y lo más importante: ¿hablamos de niveles de libertad individual en el momento en que uno decide subir el precio de lo que vende? ¿Existe un libro llamado “Valores de conveniencia para un incremento de los precios para la PYME según baremos socialdemócratas. Edtorial DeBuenRollo”? ¿“Las libertades individuales” se refieren exclusivamente a la libertad de opinión, expresión y reunión? Pues últimamente, los intermediarios del sector alimentario gozan de muy buena salud democrática. De aquí podríamos determinar otro valor de estudio: “criterio de plusvalía”, de acuerdo a la pregunta ¿En tal país, es el Estado o el patrón el beneficiario de la plusvalía? Ésta y no otra es la diferencia entre un país del bloque soviético y un país capitalista europeo actual. Y justo después, la pregunta: ¿Qué garantiza el Estado de acuerdo al nivel de compromiso (u horas de trabajo) del trabajador?
Y ustedes me preguntan: ¿Por qué mezclas economía y grado de libertad? Y yo respondo con otra pregunta: ¿Por qué cuando se habla de Stalin se mencionan los Gulags? ¿Por qué nadie habla de la gestión económica de aquél periodo? Marx era un economista, ¿no? ¿De qué narices estamos hablando? Es el capitalista el que mezcla dos ámbitos de la gestión política que no tienen nada que ver.
Otro valor es el “grado de enriquecimiento del funcionariado”. Ahí está Cuba y su pobreza, que no se explica, que no hay quien la entienda. La corrupción, en un Estado capitalista, crea puestos de trabajo (¡¡hgfwabsckbswkvnefnkmf!! en alemán), pero en un Estado comunista crea pobreza. ¡Paren el mundo que me apeo! Que se vayan todos a freír espárragos…
¡¡Democracia = Robo a mano untada!!

jueves, enero 03, 2008








¡Feliz 2008 a todos mis lolabecheros! Espero que sea el año menos tonto de la década para todos vosotros.
Aquí tenéis un regalito, es el documental DESERT BLUES que hicieron el otro día en el 33, con Afel Bocoum, Habib Koité y la agrupación Tirtit de mujeres tamazigh (por orden de aparición). Yalla sadikhi! Bismillah!

Hay que explicar que este proyecto viene a juntar a tres etnias diferentes de todas las que componen el país de Mali, en este caso, los mandinga, los bozo y los tamazigh (tuareg para nosotros).