domingo, agosto 27, 2006

ANARQUISMO 2.


INFORME ABREVIADÍSIMO DE TEORÍA CLÁSICA ANARQUISTA


Podríamos hablar de tres periodos en la historia del anarquismo desde la perspectiva teórica:

1. El mutualismo de Proudhon: “A cada cual según su trabajo”.
El mutualismo se basa en una serie de ideas principales: la atribución del derecho a la tierra (entiéndase los espacios de producción) al trabajador, en equidad de condiciones y sin que se establezca la propiedad; la igualación estricta de los salarios y la equivalencia en los intercambios para evitar el lucro; y la más novedosa, el Banco del Pueblo. Tal y como nos lo explica Pierre Ansart “Este banco, fundado sin capital, tendría por única misión servir de intermediario entre los productores y entre éstos y los consumidores; no prestaría sumas de dinero para exigir intereses por ellas, sino que pondría en circulación bonos de cambio garantizados por los productos. Sin arriesgar ningún capital, cada adherente, productor individual o colectivo, obtendría un crédito igual en valor al producto de su trabajo y se obligaría a aceptar los bonos como pago por sus mercancías. Los bonos de cambio no tomarían como garantía el dinero en efectivo sino los productos ya elaborados o en vías de elaboración, y que no pueden sufrir depreciación. Esta inversión total de las reglas de circulación, imaginaba Proudhon, haría desaparecer los intereses, cosa que socavaría los cimientos de la propiedad privada. Sin necesidad de capital, el banco se encargaría de promover el crédito y la circulación, sin percibir más que una comisión para cubrir sus gastos de funcionamiento (…) Al poner los capitales gratuitamente a disposición de los trabajadores, la sociedad económica quedaría constituida únicamente por los productores, que cambiarían sus productos a precio de coste”.

2. El colectivismo de Bakunin: “De cada uno según su capacidad; a cada uno según sus méritos”. Capelletti lo explica del siguiente modo “(El mutualismo) no sólo implicaría una injusticia para con los mejores trabajadores sino también una drástica disminución del producto social. Según la fórmula colectivista, la tierra y los instrumentos de producción deben ser comunes, pero el fruto del trabajo debe ser repartido en proporción al esfuerzo y la calidad del trabajo de cada uno. De esta manera, aunque bajo modalidades un tanto diversas, se conserva el régimen del salariado”.
Al hacer hincapié en el concepto de mérito y al relacionarlo con una cuestión de justicia, no fueron pocos los que criticaron el colectivismo en el seno del anarquismo, dando lugar al tercer periodo:

3. El comunismo de Kropotkin. “De cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades”. La idea principal del comunismo libertario se basa en la eliminación de cualquier tipo de salariado y la creación de un gran granero; es decir, no sólo los espacios de producción son comunes, sino también el producto. De este modo, el criterio de distribución, según las necesidades de cada uno, requerirá un cierto aspecto de centralidad. Los bienes, ni se intercambian, ni se canjean; se reparten.


Tanta discusión en comités y cafés de finales del XIX llevaron a algunos teóricos a adoptar posturas sintéticas:

“Resabios autoritarios.
Pugna con la idea de libre análisis y de libre acuerdo toda fórmula a priori, ya se trate de procesos de lógica, ya de procedimientos de organización.
Cuando adjetivamos nuestra aspiración libertaria queda establecido de antemano lo que queríamos, no sólo hacer, sino también que hiciese todo el mundo al día siguiente de la revolución. Por defectos naturales de educación social (sic), propendemos a encerrarnos en fórmulas simples y concisas que bien pronto se truecan en dogmas. Las enseñanzas actuales y nuestro organismo, saturado por la herencia autoritaria de siglos, quieren que seamos previamente blancos o negros, azules o rojos.
(…)
Es indiscutible que la revolución venidera tendrá por principal objeto socializar la riqueza, poner a disposición de todo el mundo los medios necesarios para vivir y desenvolverse. Cómo haya de procederse luego, lo proclama el socialismo a la manera autoritaria prometiéndose organizar desde arriba y en común la producción, el cambio y el consumo.
Nosotros los anarquistas deberemos enseñar a los trabajadores que se organicen por sí mismos, sin esperar las órdenes de nadie; que, por medio de acuerdos libres, se asocien para los diversos fines de la resistencia.”
(Ricardo Mella. Rotativo El Libertario. num.5.
Gijón. 7 de septiembre 1912)


Esto guarda una gran similitud con algunos comentarios de Michel Foucault:

“MARIE ODILE FAYE. Estamos en el estadio de la crítica… ¿Existe un estadio de la propuesta?

MICHEL FOUCAULT. Mi posición es que no tenemos que proponer. Desde el momento en que se propone, se propone un vocabulario, una ideología, que no pueden tener sino efectos de dominación. Lo que hay que presentar son instrumentos y útiles que se crea que nos pueden servir. Constituyendo grupos para tratar precisamente de hacer estos análisis, llevar acabo estas luchas, utilizando estos instrumentos u otros: es así finalmente cómo se abren posibilidades.
Pero si el intelectual se pone a reinterpretar el papel que ha interpretado durante ciento cincuenta años- de profeta, en relación a lo que debe ocurrir, a lo que debe ser- se prorrogarán estos efectos de dominación, y tendremos otras ideologías funcionando según el mismo tipo.
Es simplemente, en la lucha misma y a través de ella, cómo las condiciones positivas se dibujan.”
(Traducción de Miguel Morey)


Claro está que todas estas teorías (salvo Foucault) son del siglo XIX y pricipios del XX, y responden a una situación de explotación feroz, directa y unidireccional de una clase privilegiada a una mayoría trabajadora. Hoy en día, una nueva clase de explotación se da en cada relación productiva en cualquiera de las esferas sociales (el fontanero tima a su cliente para luego ser timado cuando compra fruta tres veces más cara de lo que vale y etc.), mientras las empresas, se llevan el grueso del capital vendiéndonos aquellos servicios a los que tenemos derecho y que conforman la sociedad de bienestar que nos hace tan dichosos.
No en vano, ahora se habla de ciudadanía en lugar de proletariado, pues es nuestra condición de ciudadanos (es decir, la sociedad entera en todas sus relaciones) la que nos puede amparar de los excesos del capitalismo, ya que la solución a corto plazo, qué remedio cabe, pasa por las leyes.
Por otra parte, estas teorías generales remiten a una situación de tabula rasa o post-revolucionaria, muy poco probable hoy en día, teniendo en cuenta que cada cuatro años hay una mayoría de la población que vota a favor del capitalismo y de un sistema estatal. Es ésa y no otra la razón por la que la reivindicación anarquista actualmente se centra en formas de colectivización puntuales, grupales, y en la creación de espacios de relaciones productivas y artísticas no especulativas. Aquí reside la importancia de conocer las diferentes teorías históricas y sus correspondientes escuelas.


Bibliografía:
-El pensamiento de P. J. Proudhon. Víctor García.
Editores Mexicanos Unidos S.A. 1981. México D.F.

-La ideología anarquista. Angel J. Capelletti.
Editorial Laia/Divergencias. 1985. Barcelona.

-Ideario. Ricardo Mella.
Ediciones CNT. Toulouse. 1975.

-Un diálogo sobre el poder. Michel Foucault.
Alianza/Materiales. Madrid. 1981.




APÉNDICE 2

El capitalismo se ha adueñado de los valores universales más básicos, manipulando su verdadero sentido, para encorsetarlos en
un discurso que justifique los fundamentos de su estructura sociopolítica.
En efecto, los que protestamos no exigimos más que orden, justicia y libertad, entendidos en su verdadera dimensión.
¿Qué es orden? (Da verdadero pavor escuchar a los medios de comunicación decir cosas como “La policía restableció el orden”) Centrémonos en describir qué es desorden y sabremos su contrario. Desorden es marginación, analfabetismo, miseria y explotación, pues estas situaciones no pueden ser toleradas por ninguna sociedad constituyente, y porque sus consecuencias directas inciden en el devenir colectivo a través de la delincuencia y la violencia que generan. Orden es el grado de cumplimiento de las voluntades individuales.
La justicia, aparte de un sistema judicial punitivo, es el grado de optimización de las condiciones de vida y de trabajo del ciudadano. Lo injusto político es el cortocircuito burocrático, que impide al individuo la consecución de su voluntad.
La libertad, lejos de significar libertad de elección capitalista para justificar la competencia feroz del consumismo (que dispersa las necesidades individuales) y el multipartidismo como mercantilización política (que dispersa las necesidades colectivas), ha de ser entendida como ausencia de coacción.
La libertad es el estado natural del hombre, la ausencia de impedimentos de ningún tipo para la conquista de las voluntades individuales.
Se actúa y se piensa libremente por naturaleza, no por derecho, por esa razón hay que construir la sociedad desde, y no para, la consecución de esa facultad. No se otorga un derecho fundamental si no se ha arrebatado antes.

viernes, agosto 18, 2006

HAN MATAT A L'ANNA A BRASIL.
MALEÏTS TOTS AQUELLS QUE PERMETEN QUE EXISTEIXIN MILIONS DE PERSONES ABOCADES A LA MISÈRIA, A LA FALTA ABSOLUTA DE RECURSOS I AL DESARRELAMENT TOTAL, RAONS PER LES QUE HI HA PERSONES CAPAÇES DE MATAR PER UNS BOTINS DE CUIR O QUATRE RALS. SI ELS HAN MATAT A ELLA I A LA SEVA PARELLA UNS SIMPLES ATRACADORS O UNS SICARIS MAI HO SABREM, SON CONSEQÜÈNCIES DE LA MATEIXA INJUSTICIA.

FINS SEMPRE, ANNA
ET RECORDARÉ CADA ANY QUE PASSI.

jueves, agosto 17, 2006

EL RETO ACTUAL DEL FEMINISMO

Considero que la etapa actual de la reivindicación feminista tiene como objetivo encarar la insoportable propaganda mediática que, en nombre de un extraño concepto de la emancipación, ha tergiversado el programa real del feminismo y sus verdaderas aspiraciones, enmarcadas desde sus inicios en la reivindicación socialista.
Por esta razón, creo necesario recordar que la emancipación de la mujer pasa por la plena realización de su ideal de autosuficiencia.

El canon ideal de autosuficiencia según el feminismo es:

1. No necesita el dinero del hombre
2. No necesita el permiso del hombre
3. No necesita la adulación del hombre.

Se entiende que estas premisas para la autosuficiencia son universales, pues solamente cambiando hombre por jefe, progenitor o tutor, aludimos a cualquier persona mayor de edad, susceptible de no cumplir alguna de ellas.



No responden al canon los siguientes arquetipos:

PUTA: Aquella mujer que vive de los favores económicos de un hombre a cambio de sexo. Me refiero a la amante tradicional en el ámbito burgués, no a la prostituta, pues ésta se ve abocada a la prostitución por falta de recursos, siendo en ese caso víctima de las circunstancias.

BARBIE: Aquella mujer que representa con su vida lo que
la muñequita de marras simboliza: sumisión al hombre, al aspecto físico, y al consumismo. Capitalismo lacado.

SEXBOMB: La Barbie recauchutada. Aquella que se rebela contra los dos principales condicionamientos inherentes al ser humano: la herencia genética y el paso del tiempo. No contentas con su cuerpo, se someten a la tortura de dietas criminales y operaciones quirúrgicas para cambiar su aspecto. El resultado es siempre catastrófico y homogeneizador (la prueba está en el tipo de hombre que gusta de estas mujeres). Titanismo consumista.

TONTA: Aquella mujer que, cuando el hombre la manda callar, efectivamente calla, porque ha permitido que ese hombre se haya adueñado de todos los ámbitos de su vida.

LOLITA: Aquella chica que, debido a sus encantos y a la condición de su edad, se somete a la adulación del hombre. La Lolita se cree dueña de sus actos, sin reparar que éstos la ciñen cada vez más a un marco de dependencia a la lógica legitimadora, al tópico, la autocomplacencia, la repetición y, en definitiva, a todo aquello que ella sugiere en su juego, pero que nunca realizará, o dicho de otro modo, a provocar en otra persona aquello que su presunción le ha incapacitado de cumplir. Es, efectivamente y en esencia, una voyeur.

TREPA: Típica propaganda capitalista disfrazada de feminismo. La obsesión por el éxito social y la competitividad son enfermedades sin género. Se dan conductas extremas que inciden en el ámbito privado con el único objetivo de trepar profesionalmente.


Y POR ENDE, PROCLAMO: Estos arquetipos que no responden al canon serán siempre objeto de mi burla.

Y por cierto, si quieren ustedes ver algo increible no dejen de visitar este blog: homeliving.blogspot.com

domingo, agosto 13, 2006



Y me pregunto yo ¿por qué Thelonius Monk estuvo tanto tiempo tocando con el patata de Charlie Rouse? ¿para que no le hiciera sombra?

El disco con Coltrane, como ejemplo, demuestra que al lado de un músico innovador, hipersensible y contundente como él, el resultado es arrollador.

Escuchar a Monk significa esperar a que Rouse acabe su solo.

Propongo concurso de respuestas al misterio.

sábado, agosto 12, 2006


















































Per loungecollective.blogspot.com

Ja deia jo que el quadre de Jacint Todó em sonava a alguna cosa. El balcó en perspectiva m'ha fet recordar el del minotaure de Frederik Watts. Però les noies, retratades al més pur estil romàntic anglès, m'han fet ficar la mà al fons del sac de la memòria, fins que he trobat a sir Lawrence Alma-Tadema, a qui vaig descubrir fa uns quants anys en un llibre.
Aquest quadre es diu A coign of vantage, que vol dir la cantonada convenient o preferent.

Per cert, resulta que els nostres pares es coneixen. Pregunta-li pel Paco Llobet.
Petita i antiga és Barcelona...


Si la respuesta de los santos barbudos a la impunidad criminal de EEUU e Israel es asesinar a cientos de ciudadanos occidentales entonces esa misma impunidad queda reafirmada, legitimada.
¿Qué se puede esperar de un millonario saudí antiguo colaborador de la CIA?
A tomar pol culo.

El cuadro es de Vassili Vereshchaghin.

miércoles, agosto 09, 2006

Queridos lectores de mi blog (bloc en català). Para leer el texto ANARQUISMO 1 más cómodamente, tenéis que seleccionar el texto con el botón izquierdo del ratón y con el botón derecho marcar "copiar", luego, en vuestro escritorio, con el panel del botón derecho abrid un documento nuevo de word y clicad el maletín de "pegar". Una vez se haya copiado texto, se puede jugar con el tamaño de las fuentes hasta encontrar el deseado.
No pinchad gas mechero.

martes, agosto 08, 2006

ANARQUISMO (1)

SOBERANISMO LIBERTARIO

“Nosotros somos independentistas, no nacionalistas” Le oí decir

esto a Carod Rovira en una entrevista en Tele5, y si bien esto

podría despertar dudas airadas entre la población de un país

desinformado ya desde la escuela, para el que no hay otro

nacionalismo que el periférico, y la política se resume en una

discusión entre la izquierda y la derecha, también es verdad que

la aseveración no es para nada delirante. El único problema es

que en el caso de Carod Rovira, es simplemente mentira.

Es cierto que en el seno del anarquismo han existido líneas

ideológicas próximas al utopismo ilustrado y su defensa

del universalismo, la abolición de cualquier tipo de división

territorial y la creación de lenguas universales sustitutivas

(no sólo el esperanto, la lista es larga, luego ridícula).

Estas tendencias que podríamos denominar pangeanistas

(en recuerdo de Pangea, la tierra continental previa a la división
de las placas tectónicas) están efectivamente en el fondo de

cualquier reivindicación libertaria, si bien representan su aspecto

más cándido y novelesco. Ahora mismo tenemos vías de

comunicación globales, fronteras diáfanas para el comercio,

y una lengua universal como el inglés (y el francés o el castellano

en su defecto) y sin embargo, a pesar de las ventajas que estas

medidas aportan, todo esto no ha servido para otra cosa que para

afianzar el capitalismo occidental a costa de la imposición de

su sistema al tercer mundo (pues tal, y no otro, es el cometido

del banco mundial: condicionar un aporte económico a cambio

de medidas político-económicas á la carte).

Precisamente hoy, la reivindicación de la izquierda tiene más que ver

en ocasiones con el proteccionismo cultural y económico que defendían

los nacionalismos conservadores del s. XIX que con el universalismo tradicional.

No en vano, es la palabra liberalismo la que ha pasado de unas

manos a otras.

La desinformación impuesta ha querido ver en el anarquista a

un defensor de los más acaramelados devaneos universalistas

y le tachará de farsante si le pilla argumentando aquello que no

se ajusta a la imagen que el desinformado

tiene de tan pintoresco dinosaurio (y le reprocha a aquél de no

ser fiel a sus ideas aunque difieran de las de éste). Así, el

desinformado creerá que el anarquista está en contra de todo

lo relacionado con nación, nacionalidad, pueblo, identidad,

intereses comunes, sentimiento de pertenencia, etc. Y que a su vez,

el soberanismo encarna una ideología localista, racista, tozuda

e ignorante; pues bien, se hace saber, por consejo de Bakunin, que el

soberanismo ha sido una de las bases sobre las que se ha conformado

el anarquismo, pues uno de los primeros derechos colectivos

inapelables es el derecho a la autodeterminación. Se entiende por

libre asociación no sólo la disposición orgánica y libre de los

individuos en sus relaciones productivas en un sistema asambleario,

sino también el derecho del colectivo X a seguir o no dependiendo

ni que sea simbólicamente de Y, incluso en un contexto

pre-revolucionario:

“Punto 7. Reconocimiento del derecho absoluto de toda nación,

grande o pequeña, de todo pueblo, débil o fuerte, de toda provincia,

de toda comuna a una completa autonomía, siempre que su constitución

interior no sea una amenaza y un peligro para la autonomía y la

libertad de los países vecinos.

Punto 8. Del hecho de que un país haya constituido parte de un Estado, aunque

se hubiera agregado libremente a él, no se desprende de ningún

modo la obligación de quedar asociado siempre a ese Estado (…)

El derecho de la libre reunión y de la secesión igualmente libre es el

primero, el más importante de los derechos políticos; sin él la

confederación no sería más que una centralización enmascarada. (…)

Punto 12. La Liga reconocerá la nacionalidad como un hecho natural

que tiene incontestablemente derecho a una existencia y a un desenvolvimiento

libres, pero no como un principio, (…)

eminentemente aristocrático en el fondo, hasta el desprecio de

los dialectos de las poblaciones no instruidas,- que niega implícitamente

la libertad de las provincias y la autonomía de las comunas, y no es

sostenido en ningún país por las masas populares, de quienes sacrifica

sistemáticamente los intereses reales a un supuesto bien público,

que no es nunca más que el de las clases privilegiadas-, ese principio no expresa

más que los pretendidos derechos históricos y la ambición de los Estados. “

Federalismo. Miguel Bakunin. Ginebra. 1867.

Traducción de Abad de Santillán de la edición de Max Nettlau. 1923.

Ediciones Júcar. 1977.

Vaya, a qué nos suena todo esto…Últimamente se han dicho muchas de las cosas

que podemos leer en los puntos 7 y 8; pero nadie ha dicho nada

parecido a lo escrito en el punto 12. Ahí está la diferencia. Y es que

Bakunin lo deja muy claro en otro momento de la declaración al comité central:

viene a decir que es justa y prioritaria la libre secesión siempre y cuando no

suponga volver a un sistema estatal y capitalista, porque no

habrá servido de mucho.

En la próxima entrega hablaremos de la estructura política propuesta por

las diferentes teorías que han conformado la ideología anarquista.

Salut!

APÉNDICE 1.

Hay un par de cosas que quiero comentar respecto a la imagen que popularmente

se tiene del anarquista, y en concreto la del personaje de

Juan Diego en París-Tombuctú de Luis García Berlanga. Lejos de querer criticar

o burlarme de Berlanga, y entendiendo que el personaje es una exageración per se

en aras de la comicidad, me va como anillo al dedo

para ejemplificar una serie de clichés que en efecto existen en nuestra sociedad.

Frases como “Qué sería un anarquista sin su bomba” remiten a

una época posterior a la etapa teórica de Bakunin y Kropotkin entre otros,

en la que algunos grupos del proletariado más desfavorecido e incluso de la

intelligentsia llevaron a cabo actos violentos en toda Europa.

Sobre este punto hay que tener en cuenta dos cosas: a) Estos actos

violentos aislados (pongamos por caso la bomba del Liceu) pasan

a la historia como crímenes injustificados sin más, siempre que no vengan

seguidos de una revolución victoriosa como la soviética, en ese caso, los

historiadores consideran esos actos como importantes precursores, aunque

simples chispas premonitorias de la rabia popular que desembocará en un proceso

de cambio político inevitable.

b) Lo que hoy se entiende como Acción Directa, es decir, la puesta en

práctica de medidas persuasivas y/o violentas contra el poder, antaño

significaba algo mucho más próximo a la verdadera política, pues hacía referencia

al tipo de relación que los trabajadores en huelga o en fase de negociación debían

establecer con la patronal o con el gobierno, pues era frecuente la intromisión de

partidos como el comunista o sindicatos verticales que mediaban entre unos y

otros según sus intereses, monopolizando la lucha sindical a nivel nacional.

Acción Directa era el slogan a favor de un diálogo directo y en contra del centralismo

en el seno de la propia lucha.

Un anarquista sin bomba es un anarquista sin bomba. O mejor dicho,

un anarquista de verdad. Porque si lo que se persigue es la emancipación total,

ésta incluye a toda la sociedad en su conjunto (¿o acaso alguien cree que hay

que matar a su mitad privilegiada? Tal medida no es anarquismo, sino un crimen

autoritario). Hay que obligar a la clase privilegiada al privilegio

de su integración en el colectivo, en una relación productiva indisociable

de la personal.

En otro momento de la película, el grandioso Manuel Alexandre le dice

a Juan Diego algo así como “Eso, vete al Caribe, a darle propina a los camareros…”.

La propina

ha sido considerada durante mucho tiempo por la izquierda en general como un

acto de prepotencia por parte del cliente y una prenda innecesaria para el trabajador,

según la máxima comunista para la que todo aquello que se aparte del salario es

corrupción, favoritismo, y por ende capitalismo. Estamos de acuerdo; o en todo

caso, estaríamos de acuerdo si ése fuera el estado de las cosas según la voluntad

del pueblo. Pero como ocurre en muchas ocasiones, este tipo de máximas –

Yo no doy propinas; yo no tengo tele; yo no cojo taxis; yo no tomo medicinas;

yo no voto.-acaban sobreviviendo a las verdaderas convicciones, cuando éstas

pierden fuelle práctico en una sociedadde consumo generalizado.

Un par de amigos, Víctor Caballero y Tore, antiguos compañeros de trabajo en

el restaurante Semproniana (muy buenos los ajos… ¿Cómo lo hacéis?) me

comentaron que en una ocasión vinieron a cenar Joan Saura y la Mallol, y que

no dejaron propina porque, según comentaron, ellos son comunistas y los comunistas

no dejan propina. Vale, así que, los dirigentes de un partido integrante del tripartito

en el ayuntamiento de Barcelona y en la Generalitat, que en ningún momento han

propuesto ningún proyecto de carácter, valedor de la verdadera izquierda,

como la re-nacionalización de los servicios básicos y su gratuidad en nombre del

bien común, el precio de la vivienda estipulado por ley de manera que no suponga

más del 25% (En BCN llega al 70%) del salario del usufructuario,

la erradicación de la escuela privada, la gratuidad de la oferta cultural, la gratuidad

del transporte público, etc. Éstos, decía, no dejan propina porque son comunistas.

Pues éstos, un día, nos van a privatizar las playas. Tiempo al tiempo.

Al capitalismo no lo tumbarán las costumbres, si éstas no son realmente mayoritarias,

tampoco las bombas, pues éstas, además de inmorales, se pierden en la

intrascendencia política de sus resultados y regalan al poder razones de legitimidad;

tampoco lo tumbará el nudismo del que hace gala Juan Diego en la película

(En Barcelona, no está prohibido, luego está integrado). Al capitalismo lo tumbará

la iniciativa privada no lucrativa: las escuelas colectivas, el trueque, la cultura gratuita,

la autogestión, etc. Aunque lo más probable es que se acabe comiendo a sí mismo.

domingo, agosto 06, 2006

Infancia. Luz fauve, que reluce de nuevo en sueños de texturas: de miel, de plumas, de roca; soñar que eres viento o abeja. Luz de la infancia que no alumbra sino arranca la voluptuosidad de las cosas, y es lo mismo el árbol que la silla que resulta de él, y es la misma la bondad del amigo y del desconocido.

Infancia de playa amarilla abarrotada de colores vivos y ruido de voces, tráfico y restaurantes. ¿Cómo convencer a alguien de la luminosidad de una infancia que descubre el mundo en la Costa Brava de los años setenta? Quizás el lugar más afeado del planeta. Y sin embargo… Qué paisaje de sonrisas, tomates y brisas de olor humano. Qué charco tonto, verde y recalentado el Mediterráneo, y con todo, qué irrenunciables su sal y sus ruinas.

Redescubro a Miró en mis recuerdos, hechos de la misma temperatura, e intuyo otras infancias, otros paisajes mnemónicos a través de Malevich o Klee.

(Estas son algunas líneas del texto en off del próximo video. Voy a utilizar material de los Super 8 de mi abuelo, junto a imágenes actuales de Tossa de Mar y Altafulla)

Me doy cuenta que necesito, desde hace un par de años, revisar mi infancia. Creo que se debe al hecho de que pasados los treinta, uno es consciente por primera vez de tener un pasado; no hay que olvidar que fisiológicamente, es justo ahora (o a partir de los veintisiete años más o menos), que estoy empezando a envejecer.

jueves, agosto 03, 2006



Siempre llego tarde. Hasta hoy mismo no conocía esta maravilla: The Marciac Suite, Wynton Marsalis Septet (1999).

Obligatorio.

Y de paso, con este girasol, cierro la contraportada al cuadro de Lola Bech y una primera etapa del blog. La semana que viene entro al trapo con Bakunin.